• Inicio

¿Es mejor el sexo después de los 40?

“Después de los 40, el sexo puede ser mejor que cuando teníamos 20. Se vive diferente porque no estamos motivados por las hormonas; tenemos intimidad por otras razones como el placer y alivio sexual, lazos afectivos, bienestar emocional

Dicen los expertos que el sexo, como el buen vino, es algo que va mejorando con los años. De las primeras vergonzantes y poco placenteras experiencias sexuales, pasamos, en el mejor de los casos, a conocer perfectamente qué movimientos y dónde deben –o debemos– tocarnos para alcanzar orgasmos.

Son muchas las personas que a partir de los 40 tienen claro qué es lo que les gusta en la cama y cuál es su postura preferida hasta el punto de que la opción de innovar en la cama empieza a disiparse en el olvido… Es también a partir de esta edad cuando el cuerpo empieza a cambiar y, salvo aquellos que se esfuercen por mantenerse en plena forma, se tiene menos aguante físico.

Aunque como dijo el filósofo y científico alemán Hermann Keyserling “generalizar siempre es equivocarse”, a menudo diferentes estudios y encuestas tratan de dar respuesta a cuáles son las preferencias sexuales de hombres y mujeres según su franja de edad y tendencia sexual. ¿Te atreverías a adivinar cuál es la que más se practica y se prefiere entre los 44 y los 54 años?

‘Te toca encima’ ¿A él o a ella?

Según la encuesta realizada por la famosa tienda erótica Anne Summers, para la que han contado con la participación de cerca de mil personas que han hablado de sexo abiertamente y sin tapujos, parece que las preferencias sobre quién se pone encima o debajo durante el sexo varía con los años.

Si el 30% de los jóvenes de 35 a 44 años aseguran que su favorita es la conocida como la postura del perrito, parece que entre los 44 y los 54 se cambian las tornas y la mujer es la que pasa a controlar los movimientos durante el coito.

Los resultados muestran que los adultos son cada vez más aventureros y buscan una vida sexual divertida

Exacto, al llegar a la mediana edad algo más de una cuarta parte han declarado preferir que la mujer se coloque encima del hombre. La cowgirl o vaquera –que, suponemos, a estas edades podría adoptar casi más el término de misionera– es la que más satisface a partir de los 44 años.

Los lugares preferidos

En la encuesta también se les preguntó por en qué lugares les gustaba más practicar sexo. Y sí, no hay demasiadas sorpresas en cuanto a que el dormitorio es la preferida por el 88% de los participantes.

Más allá de las estancias de la casa, la encuesta ha sacado a la luz una serie de lugares menos habituales entre los preferidos para un alto porcentaje de la población como por ejemplo ese 22% que destacó lo placentero de hacer el amor en la playa, el 18% que habló de hacerlo en un parque o ese 13% que se siente atraído por la idea de acostarse con alguien en el trabajo (aunque no especificasen si ese alguien era o no compañero de oficina). El coche o la casa de los padres (dato que en España, dadas las actuales circunstancias habitacionales que han hecho que muchas personas hayan tenido que verse obligadas a volver a casa de sus progenitores, no llama tanto la atención), también destaca entre las nuevas preferencias.

En opinión de un portavoz de Ann Summers los resultados muestran que los adultos “son cada vez más aventureros y buscan una vida sexual divertida”. Lo que, por otra parte, no vienen nada mal a una tienda especializada en la venta de artículos eróticos y juguetes sexuales.

La postura preferida de los infieles

Parece que los hábitos sexuales de los españoles no distan demasiado de los de los hijos de la gran bretaña. De hecho, según una encuesta realizada por el portal de citas VictoriaMilan, la postura de la amazona es la más popular en nuestro país pero, ojo, porque lo es para la personas que comenten infidelidades.

Así lo declaró el 23% de los encuestados –quienes reconocieron haber engañado alguna vez a sus parejas– quienes explicaron que preferían esta postura seguida del 69 (para el 17%) o el perrito (15%) por considerarlas menos rutinarias que las clásicas practicadas en la relaciones de pareja (en la que ganaba el misionero).

Además, el 78% aseguró ser más propensos a experimentar con sus amantes que con sus parejas habituales, de ahí que haya más variedad de prácticas sexuales en las relaciones extraconyugales.

El squirt

El squirt –chorro en español -, o eyaculación femenina, es un término reciente. Comenzó a propagarse en la comunidad médica a comienzos de siglo, cuando se estableció que las mujeres también tenían una próstata que, a propósito, era confundida con el famoso ‘punto G’.

Eso en la versión académica, porque en la realidad fueron las películas pornográficas (en las que se ve a las protagonistas, literalmente, viniéndose a chorros) las que tuvieron la responsabilidad histórica en la propagación y curiosidad que ha generado el dichoso término.

Pero vamos aclarando cosas: ¿Cómo la próstata femenina intervine en la producción del squirt? Fácil, su correcta estimulación proporciona lubricación y placer que podría describirse como superior al de una penetración normal en la mujer.

La que sigue es una explicación ñoña, pero fundamental: hay que tener en cuenta que alrededor de la próstata femenina se alojan las glándulas skene que recogen la lubricación y la transportan por canales directos a la uretra. Por eso, es que esta atípica eyaculación femenina es confundida con la orina. Así que hombres: no es que su novia, amante o compañera se esté orinando de placer. Sí, la pasa muy rico, pero el squirt es otra cosa.

Para construir este paso a paso, fácil de entender para mujeres y hombres (lo ideal es hacerlo en pareja), combiné consejos e investigaciones de Alice K. Ladas, terapeuta e investigadora sexual; Annie Sprinkle, mi actriz porno favorita, y Deborah, reconocida sexóloga (es mi escritora preferida) y, para algunos, “la gurú” en temas de eyaculación femenina.

Cinco pasos hacia la felicidad

  1. Lo primero es preparar el cuerpo: pídale a ella que se recuéstese y abra bien las piernas, preferiblemente en una cama o una superficie que le permita estar cómoda en posición horizontal. Comience estimulando suavemente el clítoris para llenarlo de sangre y poder palparlo por dentro de la cavidad vaginal. Pueden utilizar lubricantes con base en agua que no alteran el PH vaginal.
  2. Introduzca el dedo corazón o el anular (mejor sí son los dos) por la vagina con la palma hacia arriba. No los sumerja completamente, la próstata femenina está a escasos centímetros de profundidad. Detrás del hueso púbico para ser más exactos. De hecho se puede sentir con las yemas, es una superficie algo rugosa que si se presiona deja sentir el hueso púbico, lo sabrá porque comenzará a sentir (la intensidad varía) una sensación parecida a la de querer orinar.
  3. Una vez ubicado el punto, comience a masajear aumentando frecuencia y presión. Sentirá que la próstata de su pareja comenzará a crecer, casi comparable al tamaño de una almendra. Puede hacer movimientos circulares, lineales, dar toques rápidos, detenerse o empujar hacia arriba. Lo importante es hacer presión como si se estuviera pretendiendo tocar el hueso púbico. Atentos porque es posible que en esta etapa ella experimente un orgasmo sin eyacular. Lo bueno de esto es que hace parte de la labor de ejercitar la próstata, así que vuélvanlo a intentar porque las mujeres logramos tener un orgasmo tras otro con facilidad.
  4. Pero como el asunto que nos ocupa es llegar al squirt. Combine los movimientos anteriores y pídale a ella que haga contracciones intermitentes de los músculos que liberan o retienen la orina. Esta práctica es conocida como el beso de Singapur y muchas mujeres la utilizan para potencializar y prolongar por varios segundos más el orgasmo. Estimulación, contracciones y sensación orgásmica ayudan a la producción de abundante lubricación, que continuamente es recogida por las glándulas skene que les mencioné antes.
  5. No paren. Continúen estimulando la próstata con delicados frotes y presionándola sobre el hueso púbico. Mientras más excitada esté, masturbe con más fuerza. No tengan miedo de lastimarla porque en este punto ya se está sintiendo un placer que va en delicioso aumento. Los dedos adentro deben moverse como si se estuviera haciendo el ademán de “ven acá”. Cuando ella sienta muchas ganas de orinar, debe levantar las caderas presionando las nalgas, hay que continuar con la masturbación fuerte hasta producir el squirt. Los resultados y la cara de ella no dejarán duda de que la tarea se ha cumplido.

Recomendaciones:

  • Si la sensación de lograrlo se escapa, repita hasta conseguirlo. Se requiere de práctica previa y mucha concentración para lograr el squirt.
  • En el momento de la eyaculación retire con rapidez los dedos de la cavidad vaginal, ella debe pujar sin dejar de contraer las nalgas y con la cadera elevada. Termine dando un masaje circular con varios dedos sobre los labios mayores que cubren el clítoris. Gesto de ternura y cariño que apreciará.
  • Sentir es lo esencial, concentrarse es fundamental y creer que se va a lograr más que necesario. Lo importante es entregarse a la sensación y dejarla fluir. No todas las mujeres eyaculan en el primer intento, es cuestión de conocerse sexualmente, estimular correcta y frecuentemente para tener un orgasmo que, en efecto, hará que sientan que se están orinando del placer.

Cougars o Sugar Mamas

Es algo presuntuoso pensar  que las cougars de hoy son vistas igual que las de hace algunos (no muchos) años. Esas a las que se les veía como “rucas” desesperadas en bares, buscando la atención de cualquier hombre. La perspectiva era que por su edad ya nadie las invitaba a ninguna parte por lo que se convertían en un acostón fácil para los “jovencitos”. Esta percepción fue creada tanto por la sociedad como por los medios… Se  nos ha hecho creer que una cougar es una sugar mama.

Hoy las cosas han cambiado y la etiqueta de “cougar” es halagadora y se trata de la presencia de la mujer, de la re-definición de la feminidad por las propias mujeres. Las mujeres estuvieron sentadas en sus laureles por muchos años comportándose como la sociedad esperaba que se hiciera, incluso hasta “sintiendo” lo que se esperaba que sintieran ya que se acostumbraron a no pensar mucho por si mismas. Por todos estas actitudes, HOY cada decisión que tomamos las mujeres, incluyendo el sujeto con el cual salimos o andamos es una forma de medir nuestro poder.

Se convierte en un debate sobre lo que es aceptable y lo que no, lo que es sexy y lo que no, lo que es “cool” y lo que no lo es. Siempre hemos considerado normal que un hombre ande con una mujer 20 años menor que él, ahora que también hay señoras que andan con jovencitos 10, 15 o 20 años menores que ellas (en pleno año 2018) hay quienes se siguen escandalizando e incluso indignando: “es un mantenido, nomás quiere ver qué le saca” ¡¡¡HELLO!!! ¿y? las chavitas que andan con viejitos…. ¿por qué lo harán? ¿Porque les parece ultra sexy y cachonda su panza? ¿su piel maltratada? Ahhh ya sé, debe ser por la calvicie.

¡Por favor! Así como hay mujeres jóvenes que encuentran “interesantes a los señores mayores, hay jovencitos que encuentran muy sexy la seguridad y la experiencia de una mujer mayor. Sin que esto implique que se le dé algo a cambio.

Cougars o Sugar Mamas

Lo cierto del caso es que no todas las cougars son sugar mamas, de hecho yo las considero cosas distintas, las sugar mamas sí dan dinero o cosas a cambio de juventud (y sexo, obviamente) mientras que las cougars no necesitan dar nada a cambio de sexo, los chavos lo hacen con todo el gusto del mundo, inclusive se sienten honrados de ser los elegidos.

La cougar actual es una mujer fuerte y segura de si misma; le gusta retar, le gusta jugar, es una seductora natural y desde luego, no se siente restringida por las reglas de la sociedad. Las cougars son mujeres independientes que no necesitan de un hombre de su edad y mucho menos de uno mayor que le de estabilidad económica ni de ningún tipo. Estas mujeres cuidan su físico, hacen ejercicio, comen sano y en muchos casos se ven mucho más jóvenes de lo que en realidad son. O sea no tienen necesidad de ser Sugar mamas.

Ellas toman los eventos de sus vidas (tales como el divorcio) como oportunidades para transformar sus vidas y reconstruirlas en sus términos. Una cougar sabe quién es y se lanza por lo que sabe que es o puede ser suyo.

La cougar de hoy no hace cosas que no quiere hacer solo por complacer o los demás o porque es lo que se espera de ella. Son mujeres que celebran la vida por grandes y por pequeñas razones.

Mucho se habla de ellas y lo simpático es que muy poco se sabe, estamos tan acostumbrados a juzgar como malo todo lo que es nuevo o desconocido, que no nos tomamos el tiempo de conocer mejor a la gente.

Para  variar, quienes más juzgan a una cougar, son otras mujeres, mujeres que en el fondo, envidian su libertad, espontaneidad, valor y sobre todo, lo mucho que se divierten. Tanto quienes se quedan en un matrimonio aburrido por conveniencia o necesidad, como quienes están solas y no se atreven a experimentar esa libertad.

Por otro lado, está el tema de las hormonas, la mujer con la edad deja de secretar estrógeno (la hormona que la hace receptiva y complaciente con el hombre) y comienza a secretar testosterona (hormona que la hace buscar el sexo por el placer propio, sin importar mucho el placer de su pareja). Las hormonas de una mujer de 40 son más compatibles con las del hombre que está en sus 20’s, que con los hombres de su edad.

A los 40 los hijos ya no son bebés, ya recuperaron (la mayoría) su figura, las que no se tomaron su tiempo para el ejercicio, la dieta y sobre todo, ya saben quienes son, lo que dice la gente importa cada vez menos. Aquí es cuando cada quien decide si es cougar o sugar mama.

Yo celebro que existan, cougars o sugar mamas, celebro que las mujeres en los 40’s o 50’s no estén condenadas a ser lo que el mundo espera de ellas, sino lo que ellas deciden ser. Pero me parece injusto que a todas las cougars se les tache de sugar mamas.

Tú ¿qué opinas?

Autor.

Florencia Deffis

Tener sexo con un desconocido en un lugar público y permitir que otras personas te observen no es la escena de una noche de fiesta, se trata de la nueva práctica de sexo casual de moda en España.

El dogging consiste en acudir a una lugar público, generalmente un parque, donde dos desconocidos acuerdan tener sexo con la condición de no volver a verse. Los amantes pueden permitir que otras personas los observen, los toquen, o incluso se unan al acto.

El nombre de “dogging” proviene del Reino Unido, lugar donde inició el movimiento sexual y en donde las personas que participaban usaban como pretexto el pasear a su perro para frecuentar los lugares públicos y aptos para la relación.

Barcelona y Madrid son las principales ciudades españolas donde se practica el dogging. El rango de edad de los participantes es de 17 hasta 70 años de edad y se permite que cualquiera forme parte del “festín”, sin importar su profesión o clase social.

Los doggers se describen como individuos libres y exhibicionistas. Las personas que acuden como voyeurs son en su mayoría casadas. Al acto sexual se puede acudir con pareja e “intercambiar” con otra pareja.

DoggingSpain.com es una de las páginas de esta “comunidad” sexual en el país ibérico y cuenta con más de 500 mil afiliados, aunque un representante del sitio web explicó que sólo 60 mil se consideran como usuarios activos.

El automóvil es el principal escenario del acto sexual. Si las luces del vehículo se encienden y apagan es una señal de que a bordo se está teniendo sexo. Si la luz interior del vehículo está encendida, la pareja quiere ser observada mientras mantiene relaciones sexuales. Si además la ventanilla está medio abierta o abierta del todo, se puede mirar y tocar, y si la puerta está abierta se puede entrar libremente a formar parte de la fiesta.

Para los doggers existen recomendaciones básicas como no llevar objetos de valor al encuentro ni identificaciones que permitan rastrear a uno de los participantes.

Vibe